
MELBOURNE, Australia.- Nico Rosberg ganó el Gran Premio de Australia de Fórmula Uno, sin embargo todos los reflectores apuntan a uno de los pilotos que terminaron al fondo de la tabla de resultados, el español Fernando Alonso.
El asturiano de McLaren protagonizó uno de los choques más espectaculares de las más recientes campañas de la máxima categoria, al impactar la parte trasera del auto del mexicano Esteban Gutiérrez.
Tras el choque, el monoplaza de Fernando Alonso se elevó, dio una voltereta e impactó contra el muro de protección, quedándo llantas para arriba.
Gutiérrez bajó de su Haas y corrió a auxiliar y abrazar a Alonso, un gesto que será recordado por muchos años.
Luego de las revisiones médica en el Albert Park, Alonso declaró ante los medios de información que el accidente fue -mayormente- por una falla en su frenada.
«Estoy bien. Poniendo todo en su sitio después de dar vueltas… Estoy decepcionado por no poder acabar la carrera y coger puntos. También por el destrozo del coches, habremos perdido la unidad de potencia», dijo en su primera declaración.
«Cuando vas a trescientos y pico te juegas la vida. Si en una de esas vueltas coincide el golpe, tienes un problema serio (…) Es difícil… Íbamos muy juntos, cogí el rebufo de Esteban todo lo que pude. Iba muy cerca de él, seguramente movimientos tan bruscos siempre son un peligro. Y al ir tan cerca de él, perdí la referencia de frenada.
Frené tarde y me lo llevé por delante. Pero a esa velocidad pueden pasar esas cosas. Es una pena no acabar el fin de semana con algún punto».
Alonso dijo que tiene algunos dolores, pero que en general, estaba bien. «Me duele un poco todo, porque se mueve un poco todo a esas velocidades. La rodilla quizá es lo que más me molesta, al chocar con chasis y columna de dirección. Pero me siento muy afortunado (…) Cuando vas dando vueltas sólo pides que ya pare todo», dijo mientras sonreía.
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